Mi perro tonto – 24º Tour de cine francés

Una alegoría del fracaso y reconciliación en la perra vida

John Fante fue un escritor mordaz que siempre tuvo una vena si no fatalista, bastante realista y crítica acerca de la idea de la familia perfecta, aquella idílica imagen que en los Estados Unidos siempre han vendido como perfecta ante todas las cosas, intentando tapar las grietas que invariablemente se hacen con el tiempo.

En su historial como escritor recae la gran influencia que tuvo sobre otro colega de oficio convertido en el héroe común de una vida cruel, ni más ni menos que Charles Bukowski, gracias al cual su obra por fin pudo salir al mundo y ver la luz, convirtiendo a Fante en una especie de figura de culto que, como otros tantos, alcanzó el reconocimiento mucho tiempo después de escribir su obra.

Uno de los países donde más se aplaude la obra de este escritor es Francia, por lo que no es de extrañar que el actor convertido en guionista y director, Yvan Attal, tomara las riendas de la adaptación cinematográfica de una de sus novelas más cínicas de nombre Mi perro tonto, una especie de relato semi autobiográfico que resulta una alegoría de la familia, el fracaso y el autoconocimiento.

El filme presenta a Henri (el mismo Attal), un escritor fracasado que después de tener éxito hace veinte años con una novela no ha vuelto a escribir nada bueno, sobrevive de hacer guiones pésimos de películas y se queja de los sueños rotos, sus añoranzas por Roma y toda la frustración que el hecho de casarse y tener cuatro hijos le ha costado.

Esta infelicidad impregna el ambiente de la familia, donde los hijos y la esposa reflejan un hartazgo por su día a día, enfrentado fracasos, reveses y un ambiente de constante tensión lleno de un humor tan negro como el carbón. Pero la dinámica de esta familia y sobre todo la de Henri cambiará con la aparición de un perro que, de repente, llega para detonar la nada apacible vida de todos.

Mi perro tonto es una alegoría perfecta del fracaso, las frustraciones y todo lo que genera la insatisfacción con uno mismo, esta horrible causalidad de no poder enfrentar el cambio ni saber que hacer con lo que se tiene, poniendo en tela de juicio las más cercanas relaciones del núcleo social que es la familia.

Curiosamente, Attal y su coprotagonista, la actriz Charlotte Gainsbourg, llevan más de dos décadas viviendo como pareja, dando un aire de naturalidad a su relación en la pantalla, misma que ha llevado a algunas personas a cuestionar si lo que se ve en el relato resulta ser un reflejo de alguna crisis pasada, algo desmentido por ellos pero que no deja de tener un aire de familiaridad ya que cualquier relación enfrenta estas dificultades al tener hijos y dejar de lado los sueños que los concilian.

Es ese aire de naturalidad combinando con un mordaz humor negro que alimenta esta tragicomedia. A pesar de los cambios conforme a la novela, como que se desarrollaba en Los Ángeles y no en la costa sur de Francia o la raza del perro que pasa de ser un Akita a un Mastín Napolitano, la esencia de Fante circula en esta adaptación que pone el dedo en la llaga de las falsas apariencias del núcleo familiar.

El perro, Estúpido (así se llama), se convierte en un catalizador de todo este proceso de sentimientos rencores y problemas que no salían al aire en esta familia ni en el protagonista mismo, representando para él todas las victorias que no puede conseguir, como lo hace saber en una frase dentro del filme. La libre voluntad del can, su simple presencia se transforma en algo más para todos.

Una de las frases más acertadas tanto en la novela como en la cinta es: “Para escribir se ha de amar, y para amar se ha de comprender». Y es eso, la comprensión de las cosas o incluso el autoconocimiento lo que de repente nos lleva no sólo a descubrir, a escribir, a amar en medio de los altibajos y sentimientos de mediocridad, sino que nos lleva a aceptar las cosas, buenas o malas, de nuestra propia vida.

Trailer de Mi perro tonto / Tour de cine francés

Conclusión

Con unos aires un tanto pesimistas en su vibra, Mi perro tonto ofrece como resultado una catarsis, una alegoría del fracaso, del amor fraternal, de la reconciliación final entre los sueños frustrados con la aceptación de que se podrán sacrificar los sueños pero al final todos los caminos siempre llevan a algo. Todo esto dentro del marco de lo que muchas veces suele ser la perra vida.

Sobre el autor

Ficha Técnica

  • Título original: Mon chien stupide
  • Dirección: Yvan Attal
  • Guion: Yvan Attal, Yaël Langmann
  • Reparto: Yvan Attal, Charlotte Gainsbourg, Eric Ruf
  • Fotografía: Rémy Chevrin
  • Duración: 106 min.
  • País: Francia 

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