El hombre que vendió su piel -70ª Muestra Internacional de Cine

Del arte y derechos humanos

Entre los años 2006 y 2008, un artista conceptual belga de nombre Wim Delvoye, cuyo arte resulta ser bastante provocativo, elaboró un tatuaje que se convertiría en un lienzo que ha pasado por varias galerías del mundo. Lo interesante de esto es que, la obra en sí, está grabada en la espalda de un hombre suizo llamado Tim Steiner, quien ha vendido esta parte de su ser para ser propiedad del coleccionista privado que la obtenga al momento de su muerte por la modesta cantidad de 150 000 euros.

La locura de Delvoye era para probar hasta qué punto el dinero define al arte. Este particular hecho sirvió de inspiración para la realizadora tunecina Kaouther Ben Hania, quien a partir de ello escribió el guion de la cinta El Hombre que Vendió su Piel, película nominada al Óscar en la que nos muestra la vida del sirio Sam Ali (Yahya Mahayni), quien en la desesperación por salir de su país y convertirse en refugiado vende su piel a un artista que convierte este dibujo en una obra de arte viviente sin saber que tal vez lo que vendió fue más que su adorada piel.

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Jugando un poco con el mito de Mefistófeles y Fausto de la obra alemana escrita por Goethe, la realizadora tunecina presenta un relato que causa muchas discusiones no solo por la definición del arte mismo o por basarse en un hecho real, sino por la cuestión humanística que retrata detrás de todo este dilema. Y es que la cinta comienza con ese planteamiento acerca de los perseguidos y la desesperación por salvar sus vidas.

En este caso, Sam es motivado por el amor que tiene por una mujer de clase más alta que él (Dea Liane) a quien le confiesa de una manera particular sus sentimientos, algo que detonará en la huida de las autoridades y su encuentro con el artista Jeffeey Godefroi (Koen De Bouw) que, en una especie de acto mefistofélico, le propone un trato al sirio: convertirlo en una obra de arte a través de su piel. Este acto provocará un debate intenso acerca de la definición del arte y de los derechos humanos básicos debido a la delgada línea entre las violaciones de Ali como persona y como obra.

La interpretación de Yahya Mahayni como Sam refleja un duro viaje de transformación no sólo debido a la situación de opresión de su país, sino a las insolencias que recibe de trato como refugiado en Líbano y, posteriormente, la discusión acerca del dinero, el poder, el arte y el humanismo, todos luchando en un solo cuerpo y mente, la de este ciudadano sirio que en aras de creer que hacía lo mejor para él prácticamente se da cuenta con el paso del tiempo que no sólo vendió su piel, sino su integridad, su derecho a vivir y tal vez hasta su alma. No en balde recibió el reconocimiento de la sección Horizontes a la Mejor Actuación en el Festival Internacional de Cine de Venecia el pasado 2020.

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Aunado a esto, la cinta, que obtuvo la primer nominación al Premio de la Academia por parte de Túnez, recuerda de alguna forma en cuanto al tema del arte a la cinta de Ruben Ostlund, The Square, donde la pregunta acerca de la definición del concepto nos llevaba por una sátira autocrítica de humor negro que involucraba a un curador. Aquí, Ben Hania opta por un enfoque más hacia el melodrama romántico que le da un sentido humanista o convencional al relato de Sam.

A pesar de que el conflicto medular es este romance imposible y el contexto histórico de la crisis humanitaria en Siria, Ben Hania se enfoca más en este conflicto del ser humano que, de alguna manera, se convierte en una mercancía andante millonaria pero sin un gramo de libertad. Eso detona muchos dilemas que son mencionados directamente como las problemáticas éticas que ello implica. A la par, la realizadora trata de enfocarse en ese problema personal de Sam, mismo que nos lleva a cuestionarnos el valor de una persona.

Trailer oficial de El Hombre que Vendió su Piel / Cineteca Nacional

Conclusión

El Hombre que Vendió su Piel logra sus mejores momentos cuando se aleja de ese melodrama convencional y trata de trabajar de buena forma esa mordaz sátira del mundo del arte y la banalidad que la rodea, interponiendo al poder del dinero sobre el factor humano así como las consecuencias de un acto sobre la vida o hasta la propia alma del ser humano, mas allá de ese último acto que podría resultar muy complaciente para el conflicto que nos presenta Ben Hania en el que la dulce ficción supera a la realidad cruda detrás de una crisis humanitaria que va más allá de Siria y sus refugiados. 

Ficha Técnica

  • Título original: L’Homme qui a vendu sa peau
  • Dirección: Kaouther Ben Hania
  • Guion: Kaouther Ben Hania
  • Reparto: Yahya Mahayni, Dea Liane, Koen De Bouw
  • Duración: 104 min.
  • País: Francia-Túnez-Bélgica-Alemania-Suecia
  • Año: 2020