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Armando Espitia en Te Llevo Conmigo

En Criticinema tuvimos la oportunidad de hablar con el protagonista, Armando Espitia, quien interpreta a Iván

Este fin de semana llegó a carteleras mexicanas la cinta Te Llevo Conmigo, en donde la realizadora Heidi Ewing nos cuenta el relato de Iván y Gerardo, una pareja que lucha ante toda adversidad para compartir un sueño difícil de conseguir y las consecuencias del mismo. En Criticinema tuvimos la oportunidad de hablar con el protagonista, Armando Espitia, quien interpreta a Iván en este filme que debutó en Sundance en el 2019 y ha tenido una gran recepción por parte de la crítica. 

Para comenzar, el joven actor nos platicó acerca de cómo le llegó el proyecto y la conexión mágica que tuvo con la directora, Heidi Ewing. “Como actor buscas la aprobación de la persona que lleva el casting. Este proceso fue chistoso porque Heidi nunca había trabajado con actores profesionales y después de ver mi audición quizo hacer un Skype donde planeaba una entrevista de media hora para platicarnos y conocernos. Esta sesión se convirtió en algo de 3 horas o más donde a ella le gusta decir que yo la entrevisté a ella. Como actor no sabes hasta que punto te va a interesar el proyecto y no siempre te dan todo el guion o cambian todo su discurso. Pero ella tuvo este detalle conmigo y yo tenía muchas dudas de cómo realizaría este trabajo. Creo que eso le dio una confianza acerca de que era un tipo comprometido con mi trabajo; como que eso nos hizo creer que nos podíamos ayudar mutuamente, como una colaboración más que encontrar al mejor actor para el papel. Así nos convencimos mutuamente de trabajar juntos”

Una de las más grandes virtudes de las que goza la cinta es la relación entre Espitia y Christian Vázquez, su compañero, una que derrocha química en la historia de la que somos testigos. “Creo que no se crea, solo existe o no existe. Lo que si es que la puedes convertir en algo. Christian y yo al inicio nos llevamos muy bien, la llevamos muy tranquila y eso lo fuimos convirtiendo en una relación de pareja para los personajes. Heidi había visto a muchos actores para el personaje de Gerardo y yo no sabía qué buscaba, trataba de ayudarla en los castings haciendo pruebas de química con ellos. Pero cuando lo vimos a él y terminó, se fue y nos quedamos con la sensación de ‘ahí está’. Es solo algo que pasa y que es fácil cuando hay esa química que después se convierte en nuestro trabajo convertir esto en la ficción, en una historia de enamoramiento, estar siempre abiertos y con él fue muy sencillo hacerlo. Nos convertimos en muy buenos amigos al final”, confesó Armando. 

Y ese toque tan natural se aprecia también en el resto del cast, que incluye a nombres como Michelle Rodríguez, Luis Alberti, Arcelia Ramírez y Raúl Briones. Al respecto, el protagonista nos cuenta: “Heidi tiene esta sensibilidad de estar viendo siempre la vida real debido al género documental y aquí la tuvo para ver cómo se iban a llevar unos actores con otros. Por ejemplo, Michelle Rodríguez y yo ya éramos amigos de antes así que eso es un camino andado para crear esta química de hermanos. Y creo que así fue el trabajo de la directora, desde un lado más humano, de cómo eres como ser humano y la relación que tienes con los otros”. 

Aunque este relato basado en la vida real de un amigo personal de la directora se ubica en la década de los 90s, para Armando Espitia fue fácil poder identificarse con los prejuicios a los que su personaje se tuvo que enfrentar en su propio país. “Acercarse a temas como la homofobia y la discriminación de esta historia no fue difícil. Basta con averiguar y darte cuenta que pasa mucho todavía. También el ponerse en los zapatos de esas personas que lo sufren y cómo pasa aún, en el sentido particular de la homofobia, no trabajamos en la cuestión de la época sino reflexionar acerca de lo que pasa actualmente en México y traerlo con dignidad, reflejar bien esa discriminación hacia lo que a veces creemos que es diferente”, afirma Espitia. 

Al ver esta historia, la reflexión acerca de lo lejos que estamos de dar pasos sólidos al respecto de estas problemáticas sociales resulta inherente en un panorama que parece aún no cambia del todo. “Estamos en una situación curiosa como país porque ya hay una generación de jóvenes que abrazan y aceptan esas diferencias en todos los sentidos, sobre todo a la comunidad LGBTTTIQ+. Pero algunos de los mayores son los que aún batallan con ello, con esta aceptación, lo cual hace que la sociedad sea mas diversa pero creo que si comunicamos ambas generaciones llegaremos a la empatía”, complementa el protagonista del filme. 

Uno de los tantos temas de los que habla Te Llevo Conmigo es justamente la visión que se tiene acerca de la homosexualidad. “Pienso que la cinta también habla de cómo hemos avanzado con esos temas. Creo que las cosas van cambiando y sí, hay mucho trabajo por hacer, pero estamos en una posición muy diferente a la que estuvimos en el 94, en el tiempo que comienza la historia de Iván. No podemos hablar desde el privilegio, solo porque quizá uno no lo ve o porque vivas en un mundo con mucha diversidad, creer que es así para todos es un engaño. Llevar a través de esta historia el mensaje de que estamos pendientes y conscientes de lo que está pasando y darle voz a estos relatos de la manera más respetuosa es algo que buscamos hacer como actores”, reafirma el joven actor mexicano. 

Aunque pareciera que el tema central es un romance gay que pudiera obedecer a la tan sonada cuota de género actual, la verdadera riqueza del filme de Ewing es otra. “Lo que me gusta de Te Llevo Conmigo es que vemos personajes protagónicos homosexuales pero que ese enfoque no es lo más importante de la cinta. Se cuenta la totalidad de sus vidas, quienes son en otros aspectos. Creo que, llendo en contra de la situación de las cuotas de género, este proyecto suma mucho por que no estamos usando la homosexualidad para cumplir políticamente sino que la contamos por la importancia humana que hay en ella. Y ese es el siguiente paso, dejar de estereotipar a los personajes ya sea por su estatus legal u orientación sexual y sólo incluirlos en las historias. Pasa ahora con los actores y actrices trans que luchan por hacer estos roles pero el siguiente paso debería ser que puedan hacer papeles libremente con personajes masculinos o femeninos, como todos, y alejarnos de la idea de la cuota de género para trabajar de la mejor forma artísticamente”, comentó Espitia. 

Y es que este cine de representación tiene grandes ejemplos en dos cintas que significan mucho para la historia reciente como la ganadora del Oscar a Mejor Película Extranjera, Una Mujer Fantástica (2017), o el documental acerca de la cantante Morganna, Made in Bangkok (2015). “Las cintas de Morganna y de Daniela son pasos muy importantes buscando esto y que tengan oportunidades de hacer personajes femeninos. Ambas representan y se han convertido en íconos y les tenemos que agradecer a ellas por poder contar nuestras historias. Se va avanzando pero el siguiente paso es contar relatos que van mas allá de si son trans o no”, asevera Armando. 

Pero Te Llevo Conmigo también habla de esa dura prueba que es la migración y sus consecuencias. “El tema es difícil porque tratas de ponerte en ese lugar y cuando estas ahí, en ese desierto, en la oscuridad, te llega. Cuando nos tocó hacer la escena, Michelle es muy miedosa, se espanta muy fácil. Cuando estoy con ella entiendo su personalidad y me pongo alerta porque sé que se espanta con facilidad y trato de cuidarla o ayudarla. Eso lo intentamos llevar a la ficción en cuanto al problema de cruzar la frontera sin pensarlo muy bien. Para mí, estar en esa situación donde sentía esas cosas además de la responsabilidad sobre alguien más. Mas allá de las dificultades técnicas, una de las noches que grabamos ahí ella se puso triste, se acercó a Heidi y nos cuestionó la parte de que en ese momento alguien estaba cruzando así la frontera, sin ser un juego ni una ficción. Lo dijo como una especie de epifanía que la conmovió muchísimo y eso nos movió a todos. Esa tensión y esa presión, esa situación de vida o muerte, pensar que alguien la vive o gente y familias que conocemos lo han vivido, fue muy aterrador”, platica conmovido Espitia. 

“Como actor siempre trabajas con la vulnerabilidad y tratas de dejar que estas cosas no te afecten pero a veces, cuando lo enfrentas pues si lo hacen y te conmueve. Hay algo de lo que no te puedes deshacer, una especie de furia que te motiva a contar esta historia y decir que esto no debería seguir pasando y así levantar la voz acerca de que todos deberíamos tener derecho a seguir investigando quienes somos como seres humanos en cualquier lugar del mundo”, continúa explicando Armando. 

Todo esto obedece a una idea tan cruda como lo es el “sueño americano” y la añoranza de conseguirlo mas allá de sus consecuencias y dificultades. Para el actor protagónico de esta cinta, hay que cambiar la idea de ese concepto. “Me ha estado resonando y creo que la tenemos que cambiar. La palabra sueño implica algo inalcanzable, etéreo, bonito y al contrario de esto, la historia, la vida o la realidad misma nos ha dejado ver que ese concepto para nosotros los mexicanos y latinoamericanos no es para nada eso. Claro que está la posibilidad de hacer dinero en otra moneda, que es al parecer la gran recompensa y a partir de ahí lo que puedes hacer con ello. Pero en realidad habría que hablar más de cómo se involucra tu identidad cuando haces esto. Hay una barrera física como lo es la frontera y cruzarla implica un montón de cosas de las que casi no hablamos”. 

Así como hay temas que parecen no tener voz en cuanto al problema migratorio, Armando Espitia hace hincapié en los que deben de seguir, de igual forma, en boca de todos “De lo que si comentamos y definitivamente se tiene que seguir charlando es de las condiciones que nuestros países tienen que nos hacen necesitar salir. Muchas son económicas, otras son de violencia o incluso políticas. Hablar de ello y no solo culpar a los EEUU de no recibirlos sino de reflexionar qué estamos haciendo en nuestros países para que la gente se vea forzada a dejar su tierra e ir diversificando lo que es su identidad en busca de sobrevivir. Ahí es donde radica el objeto de resignificar lo que significa ese sueño americano”. 

La ironía de todo es que ofrecemos dos caras de esta misma problemática en la que México, como EEUU, también resulta víctima y victimario. “Pareciera que es la ley del mas fuerte y vas viendo a gente vulnerable que entra a tu país y hay gente en México que de inmediato los rechaza o los culpa de ciertos males. Y es absurdo pensar que a nuestros compatriotas les hacen lo mismo en EEUU, nos quejamos pero nosotros actuamos igual con los centroamericanos. Ahí tenemos que reflexionar acerca de lo que estamos haciendo para ayudar al otro y cómo reaccionaríamos si estuviéramos en ese lugar”, afirma Armando Espitia acerca de esta problemática. 

Sin duda, este tema causa que Espitia recuerde un poco de su historia personal, misma que le ayuda a crear una conexión con esa sensación de desarraigo y dolor que a veces su personaje siente. “Crecí en una familia dividida por la migración y respeto la historia, misma que he sufrido muchísimo en otra época de mi vida. Ha sido el tema más importante para mi, pero aquí, en cuanto a este viaje y trabajar en dos países, apelo de nuevo a esa vulnerabilidad de los actores actuando. En Nueva York, Heidi me puso a trabajar con algunas personas como un señor que lavaba coches en Queens, que era mexicano con mucho tiempo ya en EEUU. Platicábamos de los años que tenía sin visitar en México. Era algo muy cotidiano pero podía sentir la distancia, el desapego, el desarraigo que sienten de un lugar que aman por lo que les da pero que tampoco se sienten del todo del otro lugar porque no encuentran esa conciliación con la familia que dejaron atrás. Es una especie de volatilidad, era solo esa sensación que me transmitía al hablar de lo otro y lo que tiene, parecía incluso un tanto perdido y eso me conmovió muchísimo. Lo mismo con otros trabajadores de la cocina, incluso que trabajaban para Iván y Gerardo. También pensar en la hermandad, las comunidades que se hacen entre ellos que comparten este sentimiento, cómo se genera la empatía y la sensación entre todos por que padecen de lo mismo, verlos cómo hacen comunión para luchar contra ese desarraigo y añoranza que tienen es muy humano y muy emotivo”, comentó. 

Trailer oficial de Te Llevo Conmigo / Sony Pictures

La construcción de Iván tiene mucho de eso, por lo que nos platicó un poco de la idea que tenía al representar a este chef de la vida real y su aventura para lograr la vida que tiene ahora. “No creo que un actor tenga que vivir o conocer realmente en carne propia lo que va a representar pero si tiene que entenderlo, defenderlo y respetar lo que va a vivir. No tengo que haber sido un asesino para interpretar a uno, por ejemplo. Pero hay maneras de entenderlo, de apropiarte de ello sin juzgarlo. Y conociendo todas esas historias claro que se te hace más fácil interpretar a un personaje como Iván. Uno llega a veces queriendo ser el personaje y le pedí a Heidi que me cortara el pelo. Tenía clara una idea como la de Anne Hathaway en Les Miserables donde sientes que algo le pasa. Quería transmitir esa sensación con Iván, haciendo sentir que él ya no es el mismo y que no lo ven igual, intentando que el personaje perdiera algo de su belleza física, de su brillo y esplendor al estar en este lugar”

Finalmente, con tantos mensajes y temas que dan a una reflexión humana y emotiva, Armando Espitia le dedica esta declaración a todo aquel que decida verla. “La película es un regalo que hice con mucho amor y respeto, donde la gente a partir de ahora puede sentir, querer o desear lo que guste de la misma. Le pertenece a la gente y creo que eso es lo más generoso que puedo hacer con mi trabajo, que la gente sienta lo que quiera al verla porque es de ellos. Si quieren tomarla como un estandarte para la comunidad LGBTTTIQ+, o para que se hable de la migración, el machismo en México o si solo les sirve para reflexionar, tomar un café y hablar con su familia, también es un honor para mí. Sé que hay mucho de dónde agarrar”, concluye el joven protagonista.

Te Llevo Conmigo se encuentra en exhibición en salas de cine.