And Just Like That – Serie – Reseña

Personajes viejos en el dilema de adaptarse a los tiempos modernos

¿Qué tiene de malo que la gente sea como era antes?”, pregunta una confundida Charlotte York, “Algunos de nosotros no tenemos ese lujo.”, contesta Carrie Bradshaw. Esta línea resume el cometido de And Just Like That: el cambio. Hace 23 años, un grupo de cuatro amigas sacudió a los televidentes por su influencia en las tendencias de moda, su estilo de vida en Nueva York a base de salir a comer a restaurantes caros, tomar cócteles, hablar de sus relaciones con una apertura y desinhibición refrescantes, y por supuesto, mucho, mucho sexo. 

El impacto de Sex & the City generó un legado que perdura hasta el día de hoy, y que influenció la forma en que se cuentan historias para la televisión, nuestro estilo de vestimenta personal y cómo interpretamos nuestras relaciones afectivas, ya sea amistad o pareja. Veintidós años después de su estreno, el mundo nos puso a todxs en el precipicio de la incertidumbre, cayendo en un abismo de cambios desenfrenados, que nos obligaron a alejarnos de la vida como la conocíamos. Tomando todo esto en cuenta, Darren Star nos trajo de regreso el universo inspirado en las columnas y libro de Candace Bushnell, aún cuando nadie pidió un reboot de Sex & the City. Sólo que esta vez con un nuevo planteamiento: ¿Cómo se ajustarán Carrie, Charlotte y Miranda a las tendencias y discursos sociales de 2021 en una Nueva York post-pandémica? Suena a una idea tentadora, especialmente tratándose de una serie que siempre fue en contra del puritanismo moral y sexual. And Just Like That, aquí va la reseña de cómo Sex & the City se adaptó a nuestra generación.

Carrie Bradshaw

La narradora y protagonista de Sex & the City, Carrie, representaba un estilo de vida, ¿Quién no quiere ir a tomar cócteles, comprara zapatos Manolo Blahnik y tener el cómodo horario laboral de escribir una columna semanal sobre sexualidad? Aunado a esto, Carrie era creativa, efervescente, con un estilo ecléctico pero romántico, reflexiva (tal vez más de lo que le convenía), y más importante, hizo de Nueva York la capital del sexo, la moda y la amistad.

Ahora, en And Just Like That, la vemos hacer frente a la madurez, cómo se siente respecto a las nuevas generaciones a la mitad de sus 50’s y a la viudez, teniendo que encontrar nuevos caminos emocionales y profesionales. Así como Carrie impuso un estilo cultural sobre la moda y las relaciones afectivas, ahora la vemos a ella adaptarse a las nuevas corrientes de pensamiento de una Nueva York diferente a la de finales de los 90. El aprendizaje más grande que nos dejó en éste reboot es el siguiente: “Quisiera tener respuestas, pero entre más grande me vuelvo, más desconcertada estoy. Lo único que sé es que siempre vuelves a sonreír si tienes una amiga o dos a tu lado.

Charlotte York

Del elenco original, Charlotte fue la embajadora de la feminidad clásica, siempre a la esperanza de tener su propia familia nuclear, acoplada a las reglas que la sociedad le impone, dulce, inocente y las más cerrada de mente. Habiendo sobrevivido a la pandemia, Charlotte es la que más aferrada sigue a los 90. Tiene a la familia que siempre quiso, con su marido, hijas y mascota. Visten Óscar de la Renta, van a escuelas privadas, y todos parecen personajes de una portada de revista hasta que… ¡oh sorpresa! Su hija Rose se identifica como no binarix y se reintroduce con un nuevo nombre.

Después de seis temporadas y dos películas de luchar por tener la vida convencional deseada, la historia de Charlotte nos enseña tres cosas: 1) La vida no es un manual de reglas, 2) No podemos esperar a que nuestros allegados tengan nuestros mismos valores e ideales, 3) Y por más frustrante que sea, tampoco podemos tener siempre el control de nuestros destinos.

En está ocasión, Charlotte está para advertirnos de los peligros que podemos padecer si no nos reconstruimos acorde a las acciones políticas, sociales y culturales. Esto no quiere decir que se vea forzada a doblegarse ante los discursos de inclusividad, sino de reconocer que, así como la gente cambia conforme se hace más grande, la sociedad también. Nueva York siempre estará para Charlotte, pero su población no siempre tendrá sus mismos valores.

Miranda Hobbes

Posiblemente, Miranda Hobbes ha sido el personaje más controvertido de And Just Like That. Durante la serie original, Miranda era la lista del grupo, su figura representaba ambición, capacidad y brillantez. Ante la pérdida de Samantha, sus cualidades le fueron trasladadas a Miranda: apertura, espontaneidad, no conformista, dispuesta a disfrutar de ella misma en cada aspecto de la vida y la encargada de traer de regreso el sexo en la ciudad. 

Su relación afectiva con Che Díaz (Sara Ramírez), persona de raíces latinas, no binarix, pansexual, conductorx de un podcast y comediante de stand up (tanta representación en un sólo personaje amerita su propia bandera del orgullo) ha sido calificada de irritante por intentar redimir desesperadamente la diversidad carente de Sex & the City, resultando en un personaje más forzado que auténtico. Entre otros motivos, ese desprecio se debe a que Che podría llegar a ser el “Mr. Big” de Miranda, volviéndola, precisamente, la “Carrie” que nunca fue. 

Si bien es justificable y entendible el disgusto de la audiencia por la curaduría narrativa que se la ha dado a Miranda, las criticas que se le han dado también por momentos injustas. ¿Por qué? Porque es Miranda quien mejor representa la misión de And Just Like That: traernos viejos personajes en cuanto al nombre, pero nuevos en cuanto a desenvolvimiento. Miranda está simbolizando frente a la audiencia que los anhelos de hace 20 años no son los mismos de nuestro presente, lo cual es normal y está bien. Si hay un verdadero “villano” en todo esto, es el equipo de guionistas que rayan en lo incongruente: Incluyen un personaje no binario para dar diversidad, pero le dan el retrato tóxico de Mr. Big para alborotar a Miranda. 

Lo que más nos enseña Miranda en su regreso a la televisión es, como dijo Cynthia Nixon en entrevista para Entertainment Tonight, es lo siguiente: “No regresamos para ser aburridos. No regresamos para hacer lo que ya habíamos hecho. Regresamos para poner a estos personajes en nuevas situaciones y dejarlos seguir sus corazones. A veces cometemos errores, a veces estamos en el camino correcto. La primera vez, el público nos acogió porque tomamos riesgos, y es lo que estamos haciendo ahora.

Trailer oficial de And Just Like That / HBO Max Latinoamérica

Como ya es de conocimiento público, Kim Catrall no regresó a ponerse nuevamente en la piel de Samantha Jones para And Just Like That por su enemistad con Sarah Jessica Parker, y quizá una de las mayores equivocaciones narrativas es cómo se llenó su ausencia, porque la justificación de que Samantha y Carrie se pelearon, yéndose a hacer una nueva vida en Londres suena bastante convincente, por no decir demasiado similar a lo que pasó en la vida real. 

Disfruta And Just Like That en HBO Max

Para llenar el hueco que dejó la cuarta mosquetera, se decidió poner a tres personajes nuevos: la agente de bienes raíces Seema Patel, la esposa trofeo Lisa Todd Wexley y la profesora en derecho Nya Wallace, interpretados por Sarita Choudhury, Nicole Ari Parker y Karen Pittman, respectivamente. Las tres están ahí, entre otras cosas, para redimir uno de los elementos más criticados de Sex & the City: la falta de personajes racializados, algo inusitado tomando en cuenta que Nueva York es una de las ciudades más multiculturales del mundo.  

Se está corrigiendo una incorrección política de la serie original, y además se hace el intento por amortiguar la ausencia de uno de los personajes principales. ¿El problema? La mayoría son una réplica de los personajes que ya conocemos. Incluso Lisa Wexley es llamada en el primer capítulo como “la Charlotte negra”. Tampoco aprendemos nada de la herencia cultural india que el personaje de Seema Patel puede aportar, dándonos una breve escena de Carrie haciendo una recreación americanizada de una prenda tradicional de India. Aunado a esto, sus narrativas no tienen un impacto significativo en And Just Like That, sintiéndose anti climáticos y como meros personajes de fondo. El resultado termina siendo un combo de nuevas “amigas” que se ven minimizadas y reducidas no sólo por su poco tiempo en pantalla, sino porque terminan siendo las mismas mujeres “blancas” del clan original, salvo que con diferente color de piel. Hay escenas momentáneas de discurso social, pero al final terminan siendo abordadas de manera poco sofisticada, a comparación de otras series que abordan temas similares.

Otro argumento que los detractores de Sex & the City han señalado es que, para ser una ficción que habla de la independencia de la mujer, las cuatro neoyorkinas sólo hablaban de una cosa: hombres. Ya fuera un conflicto de pareja o una anécdota candente, y aunque había otras tramas que abordar, inevitablemente todo terminaba en el tema de los hombres. Si bien se mencionó un fallido (o raro) intento de inclusión racial, algo que And Just Like That si hizo acertadamente fue dejar a los hombres atrás, ya sea porque están muertos, su caducidad romántica ya expiró, o simplemente ya no tiene nada más que aportar. Y honestamente, ¿alguien extraña a los hombres en Sex & the City? Cada vez que Big aparecía era únicamente para impedir el crecimiento emocional de Carrie e impulsarla a tomar malas decisiones. Steve era bueno con Miranda, pero en algún punto intentó convencerla de tener un bebé cuando ella quería enfocarse en su carrera de abogada. Trey (el primer esposo de Charlotte) la convenció de abandonar la galería de arte para ser ama de casa de tiempo completo (por no mencionar sus problemas de impotencia sexual). 

Parece que las quejas de Miranda en la primera temporada fueron escuchadas y finalmente, todo el drama que los hombres traían al universo de Sex & the City fue hecho a un lado casi totalmente para enfocarse en contarnos cómo Carrie, Charlotte y Miranda se van conociendo mejor a ellas mismas durante sus años dorados. Además, las actuaciones de Sarah Jessica Parker, Kristin Davis y Cynthia Nixon resultan tan persuasivas que al inicio de cada episodio era imposible no sentir emoción por ver qué sucedería.

Conclusión

And Just Like That puede por momentos resultar un reflejo casi espectral de lo que Sex & the City alguna vez fue, lo cual no entrará en la simpatía de todo el mundo (especialmente de los fans más veteranos). A pesar de la ausencia de, en mi opinión, su personaje más icónico, así como algunos baches que impiden la fluidez narrativa, AJLT es, si bien no la mejor serie, sí un producto con el más puro entretenimiento. 

Desató el enojo de muchos espectadores, y aún así, la gente esperaba ansiosa un capítulo nuevo cada semana. Es cierto que la inclusión y la historia en su totalidad pudieron ejecutarse de manera más sofisticada, también brindó muchos momentos célebres para cerrar el 2021 y empezar el 2022: desde los chats entre Carrie y Samantha, el sexo entre Che y Miranda, Charlotte aceptando la identidad de Rock, y finalmente, a casi 24 años de existencia, la serie demuestra que Carrie y compañía siguen siendo vigentes aún cuando la cultura televisiva cambió. Es una serie lejos de la perfección, pero es entretenimiento de lo más divertido. 

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