Chicos buenos

La comicidad burda del crecer

La comedia estadounidense moderna se caracteriza por tener un tenor específico que suele caer/depender en el lenguaje soez y las situaciones llevadas al exceso en el sentido sexual o escatológico. Inclusive en la comedia física torpe que hace referencia a algo que suele ser políticamente incorrecto o provocador de buena o mala forma.

En estas comedias tenemos exponentes como Will Ferrell, Steve Carell, Zach Galifianakis, Jonah Hill, Seth Rogen, entre otros histriones que han sabido sacarle jugo a este tipo de comedia, pasando de ser meros actores de las mismas, a escribir historias o producir cintas que manejen este humor característico. Estos intentos a veces entregan cintas divertidas y hasta interesantes como Virgen a los 40 (Apatow, 2005), SuperCool (Mottola, 2007) o No Me Las Toquen (Cannon, 2018) y otras que son un completo fallo.

Afortunadamente, Chicos Buenos es una de las que pertenece al grupo de las buenas propuestas  ya que nos presenta un relato de amistad entre unos chicos de sexto año de primaria, Max (Jacob Tremblay), Lucas (Keith L. Williams) y Thor (Brady Noon), quienes harán todo lo posible por ir a una fiesta donde cada uno de ellos busca cierta aprobación popular y ser cool ante los otros, lo que pondrá en cierto riesgo su aparente lazo inseparable.

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Lo interesante de la cinta es ver a unos niños de 12 años desarrollarse en aventuras tan alocadas, burdas y llenas de alusiones hacia chistes de adultos comportándose como inocentes, lo cual funciona muy bien en la cinta de Stupnitsky en todo momento. Afortunadamente, el guión del mismo director y Lee Eisenberg logra equilibrar eso, dándole una voz propia a la película a pesar de caer en la fórmula típica de muchas otras dentro del género.

Además de este adecuado balance, la química entre los tres jóvenes actores es tan buena que genera empatía con el público, al cual le causan lo mismo risas así como encuentros un tanto emotivos. Y es que funciona muy bien ver a estos intérpretes comportarse como lo que son, lo cual le da una gran naturalidad a lo que vemos en pantalla más allá de las referencias a drogas, juguetes sexuales y la concepción inocente que ellos tienen de todo este degenere absurdo de adultos de los que poco a poco se van rodeando.

A pesar de que la cinta no resulta innovadora en su propuesta, la ópera prima de Stupnitsky saca provecho de la escuela cómica a la que pertenece y hace que la cinta destaque por momentos enfrentándonos a ese doloroso dilema de crecer, madurar y de que la amistad puede cambiar y transformarse en un lazo que, sin importar las diferencias, puede volverse inquebrantable.

Sin duda el grupo de los Bean Bag Boys (nombre del peculiar trío) es uno de los más memorables este año en una comedia bastante efectiva cuyo único pecado es ser formuláica pero tremendamente divertida además de irreverente en un mundo donde hacer este tipo de chistes podría resultar atrevido o hasta criticado por lo políticamente incorrecto que puede resultar ser. Irónicamente, esa es una de las más grandes ventajas que tiene esta cinta y funciona muy bien.

The Atlantic

Conclusión

Chicos Buenos es una propuesta que cumple con su finalidad más allá del humor que maneja y que la puede hacer una cinta de culto con el paso del tiempo, poniéndola al lado de La Noche de las Nerds (Booksmart, Wilde, 2019) como una buena propuesta del género en este año, ofreciendo un mensaje de amistad acompañado de una simpleza que resulta eficiente y sin pretensiones en el género de comedia.

Sobre el autor

3.5

Ficha Técnica

  • Director: Gene Stupnitsky
  • Guion: Lee Eisenberg, Gene Stupnitsky
  • Elenco: Jacob Tremblay, Keith L. Williams, Brady Noon

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