Terror en el Estudio 666 – Reseña

Rock, gore y comedia al estilo Foo Fighters

La música y el cine van siempre de la mano. Pero es el rock and roll el que se lleva las palmas cuando se trata de ponerse ingeniosos y usar ese recurso cinematográfico para contar historias que van desde el documental falso, la fantasía, la comedia de situación hasta la animación, en un fenómeno que nos remite a aquellas épocas de los 60s con una de las bandas más populares: los Beatles y su primera aparición en cine con ese clásico llamado A Hard Day’s Night (Lester, 1964).

A partir de ahí, otras agrupaciones como The Who con Quadrophenia (Roddam, 1979) o Tomny (Russell, 1975), Kiss (Meet the Phantom of the Park, 1978) e incluso hasta intérpretes pop como Michael Jackson (Moonwalker, Kramer y Chilmer, 1988) o las Spice Girls (Spice World, Spiers, 1997) han entrado en este juego que sirve como una experiencia divertida para el público y que a veces logra tener una calidad impresionante o puede parecer una cinta serie b hecha para determinado nicho de fans.

Es así que, en el marco de la celebración de su cuarto de siglo como banda, los Foo Fighters, integrados por Taylor Hawkins, Pat Smear, Rami Jaffee, Chris Shiflett, Nate Mendel y Dave Grohl, decidieron recordar aquella vibra de los 70s y 80s para crear una película protagonizada por ellos rodeada de terror, comedia, gore y grandes guiños al cine de género con Terror en el Estudio 666.

De la mano del realizador BJ McDonell, quien ha estado detrás de videos de la banda Slayer y que hizo su debut en largometrajes con la tercera parte de la saga del asesino Victor Crowley, Hatchet III (2013), presenta este relato inspirado originalmente en una idea de Grohl, donde la adorada agrupación esta en busca de hacer su décimo album de estudio. 

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En su búsqueda por hacer algo especial, terminan encontrando una casa en Encino para encontrar su deseado sonido único. Sin embargo, este lugar tiene un oscuro pasado que llevará a la banda no sólo a sus límites creativos sino a una lucha por salir vivos de ahí en medio de sangre, risas y uno que otro cameo que harán de la experiencia algo muy entretenido.

No, definitivamente los Foo Fighters no son actores profesionales, pero cada uno desarrolla tan bien la caricaturización de ellos mismos que es inevitable conectar con ellos, seas fan o no de la banda. Los silencios y actitud bonachona de Pat, la alocada pero temerosa presencia de Taylor e incluso la onda hippiosa de Rami son explotadas de forma hilarante, jamás tomándose en serio, notándose lo divertido que es para ellos poder hacer el proyecto.

Tal vez el más experimentado podría ser Dave Grohl, quien no sólo hace burla de su ego de rockstar sino que también nos remite a otras pequeñas referencias como su cameo del Diablo en otra de esas comedias extravagantes musicales llamada Tenacious D in the Pick of Destiny (Lynch, 2006) así como sus carentes cualidades culinarias, lo que provoca momentos de carcajada.

Musicalmente, la cinta también ofrece una faceta de los Fighters más pesada, tirándole al metal, que no es tan familiar pero que funciona bien para lo que plantea la cinta, recordándonos que el rock en los 80s (y a veces a la fecha), siempre es asociado con actividades satánicas, algo que el guion de Rebecca Hughes y Jeff Buhler aprovecha para recordarnos las épocas del Pánico Satánico.

También sacan provecho de ingeniosas referencias al cine de terror clásico que son dignas de aplauso, resultando mejores que algunas películas del género que se han presentado recientemente, como la fallida La Masacre de Texas (Garcia, 2022), explotando de manera satírica la vieja escuela del horror dando estupendos guiños al Exorcista (Friedkin, 1973), La Profecía (Donner, 1976) pasando por El Despertar del Diablo (Raimi, 1981), Demons (Bava, 1985) hasta los slashers como al mismo Leatherface o a Michael Myers de la legendaria Halloween (Carpenter, 1978).

Hablando de Carpenter, la música de la película es algo de lo más aplaudible pues tanto John como su hijo Cody hacen labor en el tema principal del filme. Esto, sumado a la gran labor de Roy Mayorga, hacen una partitura digna de un serie b de terror ochentero, dando buenos momentos que también recuerdan un poco el estilo usado en el género en esa época e incluso provocan un par de saltos o exabruptos en el filme.

Terror en el Estudio 666 no está exenta de ciertos fallos, uno de ellos recae en el ritmo del filme que pareciera caer de repente o sentirse alargado de manera innecesaria. Pero a pesar de esos baches en el camino, esta orgía de sangre, terror y risas trasciende gracias a la capacidad de los Foo Fighters de no tomarse nada en serio, brindando como resultado un proyecto hecho con mucha pasión pero sobre todo diversión por parte de una banda que no podía encontrar mejor manera de celebrar su legado.

Trailer oficial de Terror en el estudio 666 / Sony Pictures México

Conclusión

Terror en el Estudio 666 se viste de plácemes para unirse a ese legado de cintas que cumplen y entretienen, dándole un festín de bromas y referencias a los fans de la vieja escuela de los Foo Fighters pero que además revive esa nostalgia por el cine de bandas de rock que sigue sonando duro y nos recuerda que esa unión de música y cine funciona bastante bien. 

Sobre el autor

Ficha Técnica

  • Título original: Studio 666
  • Dirección: BJ McDonnell
  • Guion: Jeff Buhler, Rebecca Hughes
  • Reparto: Taylor Hawkins, Pat Smear, Rami Jaffee, Chris Shiflett, Nate Mendel y Dave Grohl
  • Duración: 106 min.
  • País: EUA
  • Año: 2022