La Sombra del Caudillo – 70ª Muestra Internacional de Cine

Un retrato clásico de la política mexicana

En 1960, el célebre realizador Julio Bracho tomaría las riendas de un polémico proyecto que criticaría sin tapujos al sistema político y militar mexicano inspirándose en la obra del escritor Martín Luis Guzmán y que le valdría estar enlatada por tres décadas debido a la censura impuesta por el entonces Secretario de Gobierno, Gustavo Díaz Ordaz.

Así es como nace La Sombra del Caudillo, película que incluso José Revueltas, reconocido escritor, activista y en ocasiones político mexicano, calificó como “la primera gran película realizada por el cine mexicano”. A pesar de su limitado estreno en el año de 1990 de la mano de una supuesta apertura a temas otrora censurados por el Gobierno, la cinta no deja de ser un incómodo retrato de los tejes y manejes del poder.

El filme, adaptado por Bracho y auspiciado por la Sección de Técnicos y Manuales del Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica, habla acerca de las sucesiones presidenciales dadas en la década de 1920 a 1930, donde se involucraba a Álvaro Obregón, Plutarco Elías Calles y Francisco Serrano, pero cambiando los nombres de los involucrados más no los hechos. Como dato extra, la película también contó con la colaboración de la Defensa Nacional, la Cámara de Diputados (en ese entonces ubicada en la Calle Donceles), lo cual resulta un tanto irónico al saberse censurada. 

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Es así que conocemos al General Ignacio Aguirre, interpretado por Tito Junco quien no tiene alguna aspiración política y tiene una vida de excesos pero cuya gente cercana como Emilio Oliver y Axcana, su amigo de confianza (Carlos López Moctezuma y Tomás Perrín, respectivamente) lo ven como el ideal para ser el siguiente presidenciable. No obstante, el Caudillo en el poder (Miguel Ángel Férriz) opta por apoyar al General Hilario Jiménez (Ignacio López Tarso) para ser su sucesor, lo que desatará un conflicto entre viejas amistades, demostrando que en la ‘polaca’ cada quien ve por sus intereses sin importar la deslealtad.

Es impresionante ver al cast lleno de nombres importantes en la historia del cine mexicano interpretar este duro periodo de la vida política mexicana que, curiosamente, parece seguir vigente a la fecha más allá de las supuestas transformaciones que se han dado o las transiciones de poder en las que pareciera que nos toca la misma mona que aunque vestida de seda, sigue siendo la misma. 

Hay interesantes temas que La Sombra del Caudillo ofrece como una reflexión para la audiencia, aún a 61 años de su realización y a 31 de su primera exhibición en cines. Y es que pareciera que lo que incomoda de este filme no es tanto la reproducción ficticia de la historia misma, sino la realidad que no hemos podido sacudirnos como país que existe detrás de ella. Los dedazos, las imposiciones, la censura e incluso las infames ‘ley fuga’ persisten en un sistema que lleva muchísimos años en las cúpulas del poder. 

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Aunque el Caudillo y Jiménez sean basados en las figuras de Obregón y Calles en la época en que los generales llevaban el mando del país, ciertamente hay una analogía que duele aún en el presente acerca de sus posturas y decisiones que vemos día a día en el desarrollo de la vida política de México a la fecha, ya sea en posturas reprobables o en mañaneras que dictaminan la agenda sin importar lo que digan los demás. 

La figura de Aguirre es aquella de los vencidos en las sucias trincheras de la política que no necesariamente figuran como un ejemplo a seguir. En sus actitudes también vemos influyentismo, abuso de poder, entre otros motivos que no lo hacen mejor ni diferente del Caudillo o su rival salvo por una cosa: los nichos de poder que lo apoyan, ya sea inicialmente el pueblo, que siempre queda desplazado de las aspiraciones políticas, o la milicia, que también se mueve a conveniencia de los mandos. 

Así, el verdadero valor de la cinta no recae tanto en las excelentes actuaciones de los histriones que, dicho sea de paso, no cobraron un solo peso por participar en el filme, sino en esa dura historia que, querramos aceptarlo o no, sigue mostrando la peor cara de la politiquería nacional, aquella que cambia los títulos de generales por licenciados, doctores o cualquier otro título correspondiente. Tristemente, seguimos viviendo a la sombra de caudillos, regalando incluso algunas frases memorables que bien podrían ser máximas en nuestro presente. Y es que, citando, “en la política nada se agradece porque nada se da”. 

Conclusión

Este clásico del cine mexicano es restaurado para dar inicio a la 70 Muestra Internacional de Cine de la Cineteca Nacional, misma que cumple 50 años de realizar estos ciclos que llevan lo mejor del cine contemporáneo y de la historia a las pantallas. Sin duda, una oportunidad imperdible para ver como se debe a una pieza fundamental de la filmografía mexicana. 

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Ficha Técnica

  • Dirección: Julio Bracho
  • Guion: Julio Bracho y Jesús Cárdenas. Basado en la novela de Martín Luis Guzmán
  • Reparto: Tito Junco, Nicolás Perrín, Carlos López Moctezuma
  • Duración: 130 min.
  • País: México
  • Año: 1960